¡Los tíos son unos cerdos!… Y otras historias del escepticismo general de las mujeres sobre los hombres

Por Marcia Beczynski, la abeja Reina de los Animales de Peluche

Hablando con gente sobre Cuddle Party, Reid y yo hemos percibido a menudo mucha preocupación y suspicacias por parte de las mujeres. Muchas mujeres simplemente no se creen que participar en algo así pueda ser seguro y, mucho menos, divertido.

¿Para qué pagar por una Cuddle Party si los desconocidos me pueden meter mano en un pub, y gratis? Con sus cejas levantadas parecen decir: los tíos no escuchan, no nos respetan, solo quieren sexo. Los tíos son unos cerdos.

Las respuestas de estas mujeres, además de deprimentes, apenas nos sorprenden. Por propia experiencia en el “mundo real”, he vivido también las situaciones de recibir toqueteos muy agresivos en pechos y culo, casi una agresión sexual a los 15, comentarios obscenos, discriminación sexual, compañeros de trabajo intentando ligar conmigo, y hombres masturbándose públicamente haciéndome sentir muy incómoda. Es muy desagradable.

El quid de la cuestión es que no es a mí sola. La MAYORÍA de las mujeres han vivido, a lo peor, traumas sexuales y, a lo mejor, toques inapropiados, asaltos e intimidación física. La última cosa que quieren es ponerse a sí mismas en una situación en la que puedan ser objeto de más de lo mismo.

La buena noticia es que las Cuddle Parties no tienen nada que ver con esas situaciones.

Un Monstruo Abrazador masculino comentó en cierta ocasión que las mujeres parecen tener más control que los hombres en una Cuddle Party. No tengo claro si esto es cierto o no, pero el hecho es que en una Cuddle Party las mujeres tienen más control sobre lo que les pasa de lo que están acostumbradas en su vida diaria

En una Cuddle Party, tanto a hombres como mujeres se les pide que pregunten antes de poder tocarte. Nadie tiene que hacer NADA que no quiera. Y se le anima a todo el mundo a pedir exactamente lo que quiera y a rechazar cualquier actividad que NO desee. Lo que quiere decir que, a las mujeres se les da la oportunidad, probablemente por primera vez en su vida, de tomar decisiones sobre si QUIEREN ser tocadas o no. Esta libertad recién descubierta puede que les haga sentir algo raras a algunas. Y como desgraciadas receptoras de atenciones no deseadas en muchas de sus vidas diarias, algunas mujeres pueden encontrar este grado de elección totalmente desorientador.

Afortunadamente, esta no es una sensación tan desagradable. La vivencia de poder actuar, de establecer los propios límites, y decidir por adelantado lo que uno quiere hacer, es profundamente liberadora para una mujer que esté acostumbrada a reaccionar contra lo que cualquier persona de alrededor le pueda querer hacer. La experiencia de poder besar a alguien que dice que si, o ser abrazada y acariciada por un tío bueno que ella haya elegido, puede hacer que algunas mujeres se sientan como intoxicadas, desenfadadas o eufóricas. Una mujer dijo que su experiencia la dejó sintiéndose como si se hubiera enamorado.

Dado mi historial de comportamientos inapropiados, indecentes e inaceptables por parte de tíos, un@ podría pensar que ya había llegado al punto de pasar de los hombres, y de todo lo que representan. Y, durante un tiempo, fue así.

¿Entonces cómo llegué a organizar Cuddle Parties, donde tengo que interactuar sobre todo con hombres? ¿Y a AMARLES totalmente? ¿Cómo es posible que mi mejor amigo sea un hombre, una joya de tío que tiene los ojos marrones más tiernos imaginables, un gran corazón, una mente analítica super aguda, y un sentido del humor que puede tenerme muerta de la risa durante horas? ¿Cómo encontré un socio de negocios que es hombre, un mago creativo en quien confío tanto como para aliarme financieramente con él? Mis novios, como habrás imaginado, han sido hombres, e incluso mantengo una relación amistosa con todos mis ex. Incluso se podría decir que “algunos de mis amigos más cercanos son chicos”. Y, de hecho, son buenos amigos.

¿Cómo ha sucedido todo eso si, según mi experiencia, los hombres son tocones, inmorales, unos obsesos del sexo e inconscientes? Sin olvidar que son groseros, desconsiderados e irrespetuosos. ¿Soy acaso una reina con baja autoestima, que desea pasar por alto las cosas que me hacen sentir mal para mantener a los tíos a mi alrededor?¿O se trata de algo más?

Cualquiera de l@s que me conocen saben que sería ridículo considerar que voy buscando castigarme. No iba a permitir esa clase de comportamiento y, si eso significaba que no hubiera hombres en mi vida, que así fuera.

En cambio, ocurrió otra cosa: he aprendido a comunicarme con los hombres. He aprendido a poner límites, hacer propuestas, pedir cosas, preguntarles si les parece bien lo que estemos haciendo, a escuchar lo que ellos quieren en realidad.

He dejado de verles como el enemigo, y he comenzado a reconocerles como seres humanos.

Las Cuddle Parties ofrecen una oportunidad similar. Debido a que todo el mundo que acude lleva su pijama, está nervios@, insegur@, y a punto de experimentar algo completamente nuevo, tod@s, tanto hombres como mujeres, están en la misma situación. Esta no es la típica escena de bar con sus patrones añadidos y reales de “ponte a la cola, invita a una copa y consigue un nº de teléfono”. En una Cuddle Party, se trata a todo el mundo que acude como un ser humano, con todas sus debilidades y la imposibilidad de esconderse tras un buen traje o un coche caro.

En las Cuddle Parties las personas se abren. Los chicos empiezan a hablar de si no saben si lo están haciendo bien con la chica con la que están saliendo, o de que no saben comunicarse con su hija de 13 años, o de cómo se sienten diferentes de otros chicos porque sus madres les enseñaron cómo tratar a las mujeres con respeto. Se ríen de algunos momentos embarazosos de cuando iban a 7º y hacen preguntas sobre cosas sobre las que, de verdad, quieren saber más. Se dan cuenta de la REALIDAD.

Las mujeres empiezan a descubrirles tal y como son, inmediatamente, de una forma completamente nueva. Los chicos como seres humanos, no como pagadores, protectores, machos sementales o cualquier otro de los innumerables roles que se les aplican… ¿Y eso cómo es?

Mi transformación a una mujer que ama genuinamente a los hombres no ocurrió de repente. Durante mi época más escéptica contra los hombres (¡y no olvides que estaba siguiendo MUCHOS cursos de estudios de mujeres!) tuve la gran suerte de encontrar a unos cuantos chicos que me trataron con respeto y que me animaron a ser franca. Estos chicos tuvieron un profundo efecto en mí, tanto en el descubrimiento de mi propio valor como ser humano como en el reconocimiento de los hombres como aliados potenciales.

Reid ya ha escrito un artículo sobre los tipos de hombres que acuden a las Cuddle Parties, así que no voy a ir demasiado al detalle aquí. Pero baste decir, que hay hombres que “nos entienden”, quienes tratan a las mujeres con respeto y que saben que no son el enemigo con el que se les confunde a veces. Resumiendo, pertenecen a una especie aparentemente rara: los caballeros. Y nosotr@s nos aseguramos de que esto continúe siendo así. ¿Y cómo hacéis eso? Porque si alguno no se comporta así, se le echa.

Las mujeres que acuden a las Cuddle Parties parecen conseguir algo más allá de los abrazos y de una oportunidad de encontrar pareja. Muchas nos han relatado una transformación radical en su interacción con los hombres. Han comenzado a ser ellas las que les piden salir a los hombres… y a que les digan que si. Han comenzado a establecer límites con los hombres que se comportan de manera inapropiada, o con quienes simplemente les hacen sentir incómodas. Han comenzado a romper las burbujitas de las zonas de “no contacto” de su alrededor. Han comenzado a comunicar al mundo sus deseos con gran asombro al comprobar los resultados. Tienen menos miedo a pedir, menos miedo al rechazo y menos miedo en general. Empiezan a tomar el control. Y muchas de esas mujeres están descubriendo que ya no necesitan negar su deseo o su necesidad de los hombres.

Tan solo AMAN a los hombres.